
No ocupan las portadas, no son los jugadores que se recordarán con el paso del tiempo, no son tan mediáticos, y muchas veces, no se les reconoce el mérito que su trabajo tiene. Son los actores secundarios, los conocidos como la segunda unidad de la selección española. Esos jugadores que son considerados como miembros de la plantilla que sirven para dar descanso a los titulares y para hacer grupo, cuando realmente son los verdaderos artífices del éxito.
Nombres como Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, Álex Mumbrú, Carlos Jiménez, Triguero, Fran Vázquez,Victor Claver, Felipe Reyes, Carlos Suárez o Fernando San Emeterio son ejemplos del perfil de jugador al que nos referimos. No tienen la relevancia de los Gasol o de Navarro, no tienen el caché de Rudy o Ibaka, no son tan mediáticos como Ricky Rubio, pero sin duda alguna, son aquellos jugadores sin los cuales no sería posible entender la edad de oro del baloncesto español.
Siempre comprometidos han dado la talla y el nivel necesario para luchar por un puesto en las lista de los distintos seleccionadores que han dirigido a la selección en los últimos años. Cabezas, Mumbrú, Berni y Vázquez fueron los elegidos de Pepu Hernández para luchar por el oro en el Mundial de Japón 2006. Para los Juegos Olímpicos de Pekin 2008 los secundarios de Aito García Reneses fueron Raúl López, Victor Sada, Victor Claver, Berni Rodríguez, Alex Mumbrú y Triguero. Para el Eurobasket 2009 figuró Sergio Llull como mayor novedad. Más recientemente, en la primera lista de Sergio Scariolo para el Eurobasket de Lituania figuraban nombres como el de Xavi Rey, Carlos Suárez o Rafa Martínez.
Todos ellos son partícipes de los éxitos de la selección y, desde la sombra, en la intimidad de las convocatorias y concentraciones, en la convivencia con sus compañeros o en sus minutos en la pista han realizado una labor vital para que podamos entender la realidad del baloncesto español. Ellos son los actores secundarios, hoy más protagonistas que nunca.
NAUZET ROBAINA
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